C72: Me harté de ellas.

Milord se encontraba en su alcoba cuando ordenó a sus criados que llevaran a Azucena ante su presencia, por lo que ella fue escoltada desde el establo hasta la puerta del Alfa.

Cuando finalmente apareció ante sus ojos, Milord la recorrió con la mirada de arriba abajo, en lo que el gesto de desagrado se dibujó en su rostro: sus labios se torcieron y su ceño se frunció con severidad.

Azucena estaba cubierta de heridas visibles, moretones que surcaban su rostro, sus brazos, y varias partes del cue
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