Askeladd avanzó un par de pasos mientras sus garras se hundían levemente en la tierra y todo a su alrededor parecía vibrar con su presencia.
—¿Alguna vez has estado en una guerra de verdad? —cuestionó—. ¿Alguna vez has sentido lo que es estar en medio de una batalla? No puedes simplemente retirarte solo porque te encuentras herido. Quedarte atrás es un acto de cobardía. Tienes que permanecer hasta finalizar lo que comenzaste.
Sus gruñidos eran acompañados por el leve resplandor de sus colmillos, mientras un hambre feroz se dibujaba en su semblante, un deseo brutal de terminar con Milord de una vez por todas y cerrar ese conflicto de raíz. No había margen para prolongar el enfrentamiento, y no solo él lo sentía: Ragnar y todos los lobos que le acompañaban compartían la misma intención, la misma sed de justicia y de venganza, exacerbada aún más por la burla descarada que Milord había mostrado hacia ellos. Askeladd estaba preparado para continuar con la lucha en cualquier momento, y los