C32: Tu nuevo amo.
Askeladd permanecía allí, imponente y en silencio, observando cada detalle con la mirada fija en la Loba Roja.
—Entiendo —respondió Azucena tras escuchar las explicaciones de Elenya—. ¿Qué tengo que hacer?
Elenya se incorporó despacio, y de entre los pliegues de su túnica extrajo una daga ceremonial. La hoja, larga y estrecha, era de un acero ennegrecido por los años, con inscripciones apenas visibles que parecían moverse bajo la luz del fuego. El mango estaba recubierto de cuero viejo, y en s