El Beta había expuesto con cautela su opinión, sugiriendo que lo más sensato sería que Milord aguardara un poco, que priorizara antes los problemas internos del reino y, solo después, pensara en un plan concreto para traer de vuelta a la Loba Roja. Sin embargo, la reacción de Milord fue tajante.
—No —replicó—. Las cosas no van a ser como tú dices.
Su mirada se volvió fría y altiva, impregnada de esa arrogancia tan característica de su temperamento. Era evidente que no toleraba que alguien le im