C124: Su fuerte no es la guerra.
Azucena permanecía detrás de Askeladd, guardando silencio, como si la solemnidad del templo y la seriedad de la conversación hubiesen sellado sus labios. Sin embargo, escuchar aquellas últimas palabras del Alfa hizo que un escalofrío recorriera todo su cuerpo. El simple hecho de imaginar la posibilidad de ver a Milord de frente le erizaba la piel. Era una idea que no quería siquiera permitir que se formara en su mente, y mucho menos pensarla como una realidad.
Con la mirada en el suelo, dejó es