Askeladd levantó la mirada de los papeles que tenía frente a él y fijó sus ojos en Ragnar con una atención inmediata. Era un Alfa demasiado perceptivo como para no notar el estado de su lugarteniente. Ragnar siempre había sido la imagen de la seriedad: reservado, sereno, dueño de un semblante que rara vez dejaba entrever lo que pasaba en su interior.
Sin embargo, justamente por esa misma naturaleza, cualquier alteración en su conducta se hacía evidente enseguida, y Askeladd, que lo conocía mejo