C100: Yo decido para qué eres útil.
Aquellas palabras fueron como un balde de agua helada que recorrió la espalda de Azucena. La incomodidad se transformó en miedo, un pánico que la dejó sin aliento.
De inmediato, como un reflejo inevitable, los recuerdos de Milord la asaltaron con violencia. Las noches en que había sido forzada, los abusos, la impotencia de no poder hacer nada, el dolor físico y emocional que la habían marcado como cicatrices invisibles. Todo eso volvió a ella en una oleada cruel, y el cuerpo entero le tembló al