Todo estaba oscuro, pero podía sentir cómo el mundo se movía debajo de mí, vibraba.
Abrí los ojos lentamente, pero eso no evitó que los colores me golpearan, la luz. Y fue cuando me di cuenta, no era el mundo lo que se movía, era yo.
Estaba dentro de un vehículo, en la parte trasera. Un hombre desconocido conducía mientras que yo descansaba… sobre el regazo de Maximilian. Mi mejilla contra su pecho. Podía oír los latidos de su corazón.
Debería estar horrorizada por estar entre sus brazos, pero