Dos días.
Necesité dos días para sudar en su totalidad la fiebre y poder respirar por la nariz. Casi pensé que necesitaría conseguir una nariz nueva y unos pulmones que no intentarán salirse de mi cuerpo cada vez que tosía. Pero gracias a la medicina que el doctor me recetó, me he recuperado rápidamente. ¡Y esta vez si se dignó a hablarme y tratarme como su paciente!
Estuve tan letárgica que apenas salía de la cama para ir al baño. Casi se podría decir que estaba a un paso de fusionarme con el