Me sentí tonta por dudar hace unos segundos. Sí, puede ser que vivir con Maximilian represente un desafío para mí, pero nada se comparaba con regresar a la prisión de Theodore. A la prisión del hombre que no solo se robó mis piernas, sino también mi dignidad. Me desviví por él para que me aceptara, para al menos poder conseguir estabilidad y formar un hogar, le dediqué dos años de mi vida a nuestro matrimonio, pero ya no pensaba seguir desperdiciando mi vida a su lado.
—¡Estás mintiendo! ¡Ere