Esa misma tarde, el coche me dejó frente al edificio.
La nostalgia me golpeó con fuerza. Casi sentí que fue ayer cuando entraba y salía de este edificio, entrenando arduamente, con los paparazis tirando fotos y especulando sobre las próximas debutantes. El vello de mi cuerpo se erizó ante el recuerdo, ante la forma en que los paparazis estaban muy interesados en mí, intentando descubrir cuando debutaría.
Y pensar que el último reportaje que hicieron sobre mí, fue el día en que me arrebataron l