Capítulo 33. Un hermanito para Camila
Sofía bajó del coche con el corazón latiendo con fuerza. Aún no superaba del todo lo ocurrido horas antes, pero la idea de estar bajo el mismo techo que Marcus, aunque fuese temporalmente, le traía una calma inesperada.
Subieron en silencio, tomados de la mano. Al entrar al apartamento, lo primero que notó fue el aroma a hogar: suave, cálido… acogedor. Pero entonces, una vocecita familiar rompió el ambiente.
— ¡Papiiii!
Sofía giró la cabeza de inmediato.
Camila apareció desde el pasillo con una