Capítulo 61. Anillo, bebés en camino y un camino hacia la felicidad
Semanas después…
El atardecer bañaba el cielo de tonos dorados y rosados, fundiéndose con la brisa tibia que llegaba desde el jardín trasero de la casa. La ciudad quedaba lejos. Esa noche no existía más que ese instante: la mesa servida bajo guirnaldas de luces, la risa de Camila corriendo descalza sobre el césped, y el corazón liviano de una familia que por fin respiraba en paz.
Sofía, con un vestido blanco de algodón que le caía suavemente sobre los hombros, miraba a su hija reír junto a Alex,