El túnel de lava seco era una garganta de basalto negro que descendía hacia las profundidades de la cordillera. Tras el colapso de la Gruta de los Suspiros, el aire se había vuelto pesado y cargado de azufre.
Las paredes aún conservaban un calor residual que hacía que el sudor se evaporara antes de enfriar la piel.
Valeria lideraba la marcha, usando la luz débil de su lanza sónica para cortar la oscuridad absoluta.
Detrás de ella, Ricardo ayudaba a un Mateo exhausto, mientras Elena cubría la