La luz del alba que entraba por la gran ventana de su despacho no aportaba calidez a Sebastián. Los documentos de Toscana que indicaban una fecha de nacimiento diferente seguían sobre su mesa, como burlándose de la breve felicidad que había sentido el día anterior. Si Mateo había nacido dos meses antes de los cálculos médicos que conocía, entonces biológicamente era imposible que Mateo fuera su hijo de sangre.
Sin embargo, la prueba de ADN del día anterior decía lo contrario.
"¿Quién está minti