El impacto del Ícaro contra la vegetación densa del Mioceno tardío fue amortiguado por árboles gigantescos que no deberían haber existido en la memoria del hombre.
El estruendo del metal desgarrando la madera prehistórica resonó por todo el valle, espantando a bandadas de aves primitivas que surcaron el cielo con graznidos agudos.
Dentro de la cabina, el humo de los extintores automáticos envolvía a Valeria Miller, quien luchaba por soltarse de las correas de seguridad que la mantenían suspen