El radar del Aquila se volvió loco. No era un contacto enemigo, sino una masa estructural tan vasta que el sonar la confundía con el lecho marino subiendo hacia ellos. Sin embargo, no era roca.
Era una estructura geométrica perfecta, una torre invertida que descendía desde la superficie hasta las llanuras abisales del Atlántico.
Es la Aguja del Abismo susurró Ricardo, con el rostro iluminado por el brillo azul de la consola.
Una estación de procesamiento de energía térmica. Némesis está extra