El viento soplaba con furia en la cima de Twin Peaks, haciendo que la vieja torre de radio chirriara como un gigante herido. Mateo estaba sentado en la base de concreto, su brazo metálico fundido con los cables de cobre del transmisor.
La luz naranja que emanaba de su pecho pulsaba al unísono con las luces de la ciudad que comenzaban a estabilizarse.
Sin embargo, el sonido de las balas impactando contra el metal de la torre recordó al grupo que Némesis no era el único monstruo en la Tierra.
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