El amanecer en Madrid no trajo la luz de la esperanza, sino el destello incesante de las notificaciones de prensa que inundaban los dispositivos de cada ciudadano.
Valeria Miller permanecía de pie en el centro de mando de su residencia, viendo cómo las gráficas de reputación del Grupo Montes caían en picado tras la liberación masiva de datos iniciada por Mateo.
El secreto que ella había guardado con una ferocidad casi religiosa, la verdadera cronología del nacimiento de su hijo y las pruebas