El humo negro que se elevaba de la isla de Skópelos marcaba el fin de una era, pero para Valeria Miller, el silencio que siguió a la muerte de Alejandro era mucho más ensordecedor que cualquier explosión.
De pie en la costa de mármol, con el cuerpo del Patriarca convertido en ceniza a sus pies, Valeria sintió cómo su conciencia se expandía más allá de los límites de la isla, conectándose con cada fibra óptica y cada satélite que alguna vez perteneció al Proyecto Génesis.
Ya no necesitaba term