El silencio que siguió a la explosión de la Estación Abisal en la fosa de las Marianas fue absoluto, una calma gélida que solo el fondo del océano puede albergar.
Durante tres días, el mundo dio a Valeria Miller por muerta, una mártir de una guerra tecnológica que nadie terminó de comprender.
Las acciones de las empresas vinculadas a la familia De la Cruz se estabilizaron brevemente, y Alejandro, refugiado en su palacio de mármol en las islas griegas, brindó con vino añejo por el fin de la an