El crucero de Montes Group navegaba a través de las aguas tranquilas del Océano Índico, pero dentro de sus muros de acero, la atmósfera era de una tensión eléctrica insoportable.
Valeria Miller yacía en una cama de cuidados intensivos, su cuerpo recuperando lentamente el color humano mientras las últimas trazas de luz plateada se desvanecían de sus venas.
Aunque su pulso era estable, los médicos estaban desconcertados por la actividad cerebral que registraban los monitores; Valeria no estaba