El Desierto del Sahara, que antes brillaba con la energía de la ionosfera, ahora está envuelto en una extraña distorsión espacial.
El aire alrededor del hombre recién aparecido parece temblar, creando un efecto arcoíris en las partículas de arena que vuelan por todas partes.
Sebastián, aún débil tras la purificación global, mira la figura frente a él con una mirada incredula.
¿Papá? suena la voz ronca de Sebastián, casi inaudible.
Ricardo de la Cruz se mantiene erguido. Su rostro es idéntico