El estruendo del sistema colapsando bajo el hielo de Groenlandia no era un ruido físico, sino una disonancia de datos que hacía que el espacio mismo vibrara en tonos de púrpura y negro.
Valeria Miller sostenía el cuerpo tembloroso de Mateo mientras las paredes de la catedral de biotecnología empezaban a desvanecerse en una lluvia de ceniza digital.
El mundo de 2026, con sus ciudades reconstruidas y su paz artificial, se estaba deshaciendo como una pintura bajo la lluvia, revelando el lienzo e