El interior de la Torre del Génesis vibra con un zumbido de baja frecuencia que parece sincronizarse con el latido del corazón de Sebastián.
Las paredes, compuestas de una aleación de grafeno y células vegetales, brillan con una luz dorada que contrasta con la oscuridad devoradora que acecha fuera de la estructura.
Ricardo De la Cruz camina hacia la consola central, sus pasos resonando en el suelo de cristal.
Sebastián, Valeria, escuchadme bien, dice Ricardo, su voz cargada de una urgencia an