El descenso del Ícaro a través de la atmósfera terrestre no fue el regreso heroico que Valeria Miller había imaginado.
A medida que la nave atravesaba el Escudo Verde esa red de datos viva que Mateo mantenía desde su subconsciente, las pantallas de radar de Ricardo empezaron a volverse locas.
No eran señales de Némesis, ni de la Flota Negra. Eran señales de radio procedentes de miles de asentamientos humanos en todo el globo.
Están transmitiendo en todas las frecuencias dijo Ricardo, con la v