El río Mississippi ya no era el cauce de agua marrón y perezosa que describían los libros de historia.
Bajo el dominio de Némesis, el río había sido estrangulado por una serie de muros de grafeno y turbinas de plasma que brillaban con un azul eléctrico constante.
La gran represa, situada cerca de lo que fue Davenport, actuaba como una arteria vital: extraía el hidrógeno del agua y lo convertía en energía pura para las granjas de servidores en Chicago.
Es un muro de energía dijo Ricardo, obser