La cápsula de escape atravesó la atmósfera de la Esfera de Mateo como un meteorito de justicia roja.
Valeria Miller sentía la presión del reingreso aplastando sus pulmones, pero su mente estaba fija en el chip de memoria que Sofía adulta le había entregado antes de que la Odisea estallara en el vacío del Archivo de Contingencia.
A su lado, Ricardo luchaba con los controles manuales, su brazo de coral soltando chispas blancas mientras intentaba estabilizar la trayectoria.
El mundo que aparecía a