CAPÍTULO 7: EVIDENTE RECHAZO
LEYLA
Cuando el agua de la tina se pone helada, salgo de ella. Seco mi cuerpo antes de buscar otra túnica de seda negra; a este hombre parece que solo le gusta ese color. Sintiéndome extrañamente expuesta a pesar de estar cubierta, me siento vulnerable y perdida. El hambre comienza a punzar en mi estómago y el frío de la montaña, que se cuela por la ventana alta de la cámara, me tiene temblando; hace rato que el fuego de la chimenea se apagó. Me acerco a una vela qu