CAPÍTULO 25: VULNERABILIDAD EN EL LAGO
LEYLA
—No es de frío —confieso, hundiendo mis dedos en sus antebrazos, sintiendo la dureza del músculo bajo mi tacto. Estoy temblando de alivio, de deseo y de esa conexión aterradora que me empuja a perderme en él.
Él me levanta con una delicadeza que contrasta con su fuerza bruta y me sienta en una repisa de piedra sumergida, quedando nuestros rostros a la misma altura. El vapor crea una cortina de intimidad absoluta; el resto del mundo, los elfos, la co