263. LISTOS PARA LA ACCIÓN
Dudé un instante ante la pregunta de mi suegro Martín; me desbordaba. No obstante, finalmente asentí con la cabeza después de intercambiar una mirada con mi hermano.
—Leo, vamos a organizarlo todo bien para que no se den cuenta de que salieron de aquí y no los sigan —dijo David, tecleando a toda velocidad en la gran consola.
—Lo haremos por el pasadizo secreto. Arregla para que el auto esté listo y nos lleve al aeropuerto —dije, dirigiéndome a David, que asintió sin dejar de hacer lo que ha