Mundo de ficçãoIniciar sessãoMartín se acomodó en su asiento con una calma calculada que contrastaba con la tensión de todos nosotros. Sabíamos que, cuando adoptaba ese aire de seguridad, estaba planeando algo que podía desatar una tormenta en cualquier momento.
—Si esta persona sabe moverse entre las trampas —comenzó Martín, dirigiéndose al grupo—, entonces debemos obligarla a cometer un error. Activa todas las trampas ahora mismo. Vea






