233. NO SIEMPRE TODO ES LO QUE PARECE
Bajamos por un largo pasadizo que se adentra en la tierra, bajo la casa. David y yo, a medida que avanzamos, vamos abriendo diferentes puertas que requieren claves muy sofisticadas. Susan, Enrico y Martín nos siguen, realmente sorprendidos. Una seguridad como esa solo la han visto en las grandes instalaciones de organizaciones secretas. No dicen nada; nos siguen en silencio hasta que llegamos a una sala llena de pantallas y computadoras.
Me giro hacia mi suegro Martín y empiezo a explicarle,