Kael
La oscuridad me envolvía como un manto pesado, asfixiante. No sabía cuánto tiempo había permanecido inconsciente, pero cuando mis párpados finalmente se abrieron, el mundo parecía distinto. Más nítido. Como si un velo se hubiera levantado ante mis ojos.
El dolor llegó después. Un dolor punzante que atravesaba mi costado y se extendía por todo mi cuerpo como veneno. Intenté incorporarme, pero cada movimiento era una tortura. La habitación giraba a mi alrededor, las sombras danzaban en las p