Kael
El silencio de mi habitación resultaba ensordecedor. Permanecí inmóvil frente a la ventana, observando cómo la luna bañaba con su luz plateada los jardines del castillo. Mis pensamientos, sin embargo, estaban muy lejos de aquella pacífica escena. Seguían atrapados en el recuerdo de sus ojos, en el calor de su piel bajo mis dedos cuando la sostuve para evitar que cayera.
Auren. La hija bastarda del Rey. La prometida de Lord Harren. La mujer que podría costarme todo.
Cerré los ojos y golpeé