Los pasillos de la Mansión Valderrama ahora se sienten más estrechos para Valentina.
Aunque logró mantener su puesto como Directora Médica, sabe que cada mirada de los sirvientes y guardias es una cámara de vigilancia propiedad del Don Arturo.
El aire de la mañana en Medellín se siente pesado, como si las nubes grises se hubieran detenido intencionalmente justo sobre el techo de la mansión para observar la guerra fría que se hace cada vez más intensa.
Valentina está sentada frente al microsco