Un silencio opresivo envolvía el fondo del abismo de Antioquia, roto solo por el silbido del vapor caliente que salía del radiador destrozado del coche de Sebastián.
Humo gris ascendía, mezclándose con la bruma fría de la montaña. Dentro de la cabina volcada, el mundo parecía girar para Valentina. Un líquido cálido corría por su sien, doloroso y viscoso sangre.
"Sebas..." susurró Valentina. Su voz estaba ronca, su garganta ardía como si hubiera inhalado polvo y pólvora de los airbags que se ha