Capítulo 32.

Esa tarde, acepte salir a comer con Armando, me llevo aun restaurante de lujo y pasamos un rato agradable, me besaba cada vez que tenía oportunidad, para él solo existía yo y eso me encantaba, después de almorzar regresábamos a la compañía.

Conversando sobre los resultados de su inversión, la empresa creció en ventas y ahora la cartera de clientes había aumentado un 200 %. Jeremías, al volante, intervenía de vez en cuando.

Al llegar, lo inesperado nos esperaba frente a la entrada principal: Jon
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