Capítulo 120.
POV Valeria.
La mansión había estado demasiado tiempo sumida en sombras, en susurros de guerra, en noches interminables de miedo. Pero esa tarde, por primera vez meses, la casa se llenaba de risas, de voces que hablaban al mismo tiempo, de abrazos que no escondían despedidas, sino promesas de futuro.
Ana iba y venía desde la cocina con bandejas de empanadas y dulces, como si quisiera alimentar la esperanza que tanto habíamos buscado. Cintia y Adrián habían llegado temprano, con su hija pequeña