Capítulo 121.
POV Valeria
Nunca olvidaré esa tarde. Habíamos regresado de un paseo familiar, los niños corrían por el jardín persiguiendo a la hija de Cintia, mientras Ana nos observaba desde la terraza con una sonrisa orgullosa. Yo estaba distraída recogiendo unas flores caídas cuando, de repente, sentí la sombra de Armando cubrirme.
—Valeria… —dijo con esa voz grave que siempre me desarma.
Al girarme, lo vi de rodillas, con una pequeña caja abierta en sus manos. Dentro, un anillo brillaba como si guardara