CHRIS..
El sol de la mañana se filtra apenas por las cortinas motorizadas de seda que cubren las gigantescas ventanas de la suite principal. Me levanto del lecho inmenso. El silencio en esta mansión es casi opresivo, un silencio que yo mismo diseñé para mantener el mundo exterior a raya.
Me ducho en mármol y vapor, y en menos de diez minutos, mi cuerpo está envuelto en el uniforme de mi vida: un traje de tres piezas color azul noche, cortado con tal precisión que parece una segunda piel. Cada m