AURA.
El despacho de Christopher Jones no es una oficina; es una declaración de poder sin adornos. Es inmenso, dominado por un ventanal que parece engullir el horizonte. El lujo aquí es silencioso, pesado. Y él, por supuesto, está parado junto a la vista, usando el sol para proyectar una silueta imponente.
Entra en la categoría de hombre que no necesita adornos para llamar la atención. Alto, con el traje de corte impecable. Su postura es de control absoluto. Aún desde la distancia, percibo esa