CRHIS.
El trayecto hacia la mansión se siente como un viaje al epicentro de una tormenta que yo mismo he desatado. El motor brama, pero dentro de la cabina el silencio es absoluto, un vacío de aire que pesa sobre los pulmones. Aura está a mi lado, rígida; es lo suficientemente inteligente para entender que no hay espacio para preguntas. Ella sabe que lo que acabamos de descubrir en esa carpeta no es solo un escándalo corporativo, es una mancha radiactiva que podría consumirnos a todos.
Mis mano