AURA.
El vacío es inmenso. Tres años de planes, de cenas familiares, de la promesa de estabilidad, todo se desvaneció en un ultimátum mezquino. Liam no me quería. Él quería una socia estratégica que estuviera dispuesta a sacrificar su ética por su ambición.
Me engañé a mí misma. Me aferré a Liam porque él era el ancla, la normalidad que necesitaba para equilibrar el caos de mi vida con Lili. Él representaba la seguridad que mi familia perdió.
Pero esta mañana, Christopher Jones y el Detective Thorne al menos fueron honestos sobre su deseo de usarme. Liam, mi supuesto amor, fue el más desleal de todos: me pidió que le demostrara mi amor cometiendo un acto de deshonestidad profesional. Me vendió. Me valoró menos que la posibilidad de ganar un caso contra Jones.
Siento una rabia hirviente, no solo por Liam, sino por mí. Fui estúpida al pensar que él vería mi dolor físico, mi vulnerabilidad. No. Solo vio la oportunidad perdida de un ascenso. Mi nariz rota era una distracción incómoda.
¿Y