AURA.
—Aura, ella es Emma —dice Liam, la presentación es rápida—. Emma es mi compañera de trabajo. Es la abogada con la que te comenté que estoy llevando el caso del que te hable. Emma, ella es Aura, mi novia.
Emma me da una sonrisa profesional y fría.
—Un placer, Aura.
—Igualmente —respondo. Siento la presión de la mentira del maquillaje en mi rostro, y la tensión de mi cuerpo. El ambiente en la habitación es tan espeso, que podría cortarse con un cuchillo. Hay un silencio incómodo que ninguno