AURA.
Elijo un vestido que no acepta discusiones. Es un vestido de slip dress de seda negra, con tirantes finos, que cae sobre mi cuerpo como agua. Es simple, pero lo suficientemente escotado para distraer la atención de mi rostro maquillado. El negro contrasta con mi piel clara y me hace sentir, por primera vez en veinticuatro horas, deseable y en control.
Chloe opta por un traje más atrevido, un vestido corto de lentejuelas color esmeralda que grita celebración.
—Esta noche vas a beber hasta que Christopher Jones sea solo un chiste, y Liam solo una sombra —declara Chloe mientras me mira en el espejo.
—El objetivo es el olvido —afirmo. Quiero beber mucho. Mucho.
Llegamos al centro. La discoteca que Chloe eligió es nueva, una inauguración muy esperada en el distrito de entretenimiento. Desde afuera, es imponente: una fachada de cristal oscuro que refleja las luces de neón que pulsan en el interior.
Entramos. La discoteca es un espectáculo sensorial.
El interior es cavernoso y espectac