AURA.
La grabadora apagada es más que una interrupción; es la declaración de un cambio de reglas. Mi mente se acelera, tratando de procesar la maniobra. Él ha cortado mi línea de vida periodística, forzándome a entrar en el territorio personal y peligroso del que me advirtió Thorne.
Alzo la mirada hacia él. Sus ojos grises son lo más intimidante que he enfrentado en esta oficina. No son fríos en el sentido de la indiferencia, sino en el sentido de la precisión quirúrgica. No hay piedad, no hay