AURA.
—Eso... eso fue ilegal —susurro, y siento una sonrisa débil formarse en mis labios. Mi cuerpo entero vibra, y la sensación de temblor aún no se ha ido. El clímax ha sido una explosión que ha borrado todo lo demás.
No sé qué estoy haciendo. Honestamente, no tengo idea. Hace unas horas, mi vida era una planificación rígida: mi novio, mi carrera, mi exclusiva. Ahora, estoy desnuda en el penthouse de Christopher Jones, el hombre más peligroso de la ciudad, después de una borrachera de tequila