—¿Desde hace años? —repitió Rowan, con la voz tensa de nuevo, aunque esta vez el enojo parecía dirigirse más a sí mismo que a nuestros hijos—. Alessandro, ¿tú sabías todo esto y jamás dijiste nada?
—Papá, no me mires así. —Alessandro se cruzó de brazos, pero no bajó la vista—. No lo hice para mentirles. Lo hice porque Eric me lo pidió, y porque entendí por qué.
—Explícame eso, porque ahora mismo no lo entiendo en absoluto.
Alessandro suspiró y se sentó en el brazo del sofá, cerca de su hermano,