El sol de la mañana se filtraba a través de los enormes ventanales de la mansión Knight, pintando el suelo de mármol con destellos dorados. El perfume de las flores del jardín se mezclaba con el aroma a café recién hecho que Beatriz, con su sonrisa de siempre, servía en la cocina. Pero algo había cambiado en aquella casa. El tiempo, ese artesano silencioso, había tejido una década de historias en cada rincón.
Diez años.
Parecía mentira que hubiera pasado una década desde aquella noche en el cru